Cuando hablamos de “tés más saludables” que reducen el riesgo de coágulos sanguíneos, infartos, accidentes cerebrovasculares y diabetes, probablemente nos vengan a la mente el té verde y el té negro. Ambos provienen de la planta Camellia sinensis y son ricos en compuestos beneficiosos, especialmente polifenoles (como flavonoides y catequinas), que tienen potentes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Es importante destacar que, si bien muchos estudios sugieren los beneficios de estos tés y que la “reducción de riesgos” es posible, las palabras “curar” o “prevenir” pueden ser exageradas. Sin embargo, como complemento a un estilo de vida saludable (dieta equilibrada, ejercicio regular, gestión del estrés), pueden contribuir significativamente a mantener una buena salud.
Los “Tés Más Saludables”: Té Verde y Negro
Té Verde:
El té verde se oxida mínimamente, lo que conserva su alta concentración de catequinas (especialmente EGCG, galato de epigalocatequina), antioxidantes extremadamente potentes.
Salud Cardiovascular:
Coágulos Sanguíneos: Puede ayudar a inhibir la agregación plaquetaria, reduciendo así el riesgo de coágulos sanguíneos.
Niveles de Colesterol: Puede ayudar a reducir los niveles de LDL (colesterol “malo”) y aumentar los de HDL (colesterol “bueno”).
Presión Arterial: Algunas investigaciones sugieren que puede ayudar a regular la presión arterial.
Reducción de la Inflamación: La inflamación es una de las principales causas de la aterosclerosis y otras enfermedades cardíacas, y los compuestos antiinflamatorios del té verde pueden brindar protección.
Accidente Cerebrovascular y Ataque Cardíaco: Estudios han vinculado el consumo regular de té verde con un menor riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, incluyendo accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos.
Diabetes:
Azúcar en Sangre: Puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina y estabilizar los niveles de azúcar en sangre, lo cual es importante para prevenir y tratar la diabetes tipo 2. Metabolismo: Puede favorecer el metabolismo, lo que puede ayudar a controlar el peso, que también es un factor de riesgo para la diabetes.
Té negro:
El té negro se oxida completamente, lo que le confiere su sabor y color únicos, y crea otros tipos de polifenoles (como las teaflavinas y las tearubiginas), que también son muy beneficiosos.
Salud cardiovascular:
Al igual que el té verde, el té negro es rico en flavonoides y otros antioxidantes que favorecen la salud de los vasos sanguíneos, mejorando la función vascular y el flujo sanguíneo.
Puede ayudar a mejorar los niveles de colesterol y la presión arterial.
Estudios también han relacionado el consumo regular de té negro con un menor riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.
Diabetes:
Algunos estudios han sugerido que el té negro también puede ayudar a regular los niveles de azúcar en sangre y mejorar la sensibilidad a la insulina.
¿Cómo tomar el té más efectivo?
La clave es la regularidad y no añadir azúcar.
Cantidad de consumo: La mayoría de las investigaciones sugieren beber de 3 a 5 tazas (o más) de té verde o negro al día para obtener importantes beneficios para la salud. Se ha demostrado que beber más de 5 o más de 6 tazas de té verde reduce significativamente la mortalidad cardiovascular.
Preparación:
Té verde: No utilice agua hirviendo (lo ideal es una temperatura de entre 70 y 80 °C) ni lo deje reposar demasiado tiempo (de 1 a 3 minutos), ya que podría amargarse.
Té negro: Puede prepararse con agua hirviendo y dejarlo reposar de 3 a 5 minutos.
Sin azúcar ni leche: El azúcar, la miel o la leche añadidos pueden reducir los efectos beneficiosos del té. Reducir el azúcar es fundamental para la prevención de la diabetes.
Calidad: Elija tés de hojas sueltas de alta calidad siempre que sea posible, ya que suelen contener más compuestos beneficiosos que las bolsitas de té.
Nota importante: Si bien el té verde y el té negro pueden tener muchos beneficios para la salud, no sustituyen un tratamiento médico ni un estilo de vida saludable. Si padece alguna afección cardíaca o diabetes, o está tomando medicamentos, consulte siempre a su médico antes de realizar cualquier cambio significativo en su dieta, incluido el consumo de té. Debido al contenido de cafeína del té, éste debe ser consumido con precaución en grandes cantidades (especialmente el té negro) por personas sensibles, madres embarazadas y lactantes.