CALABACINES BLANCOS A LA PARMESANA 🥒

¡Guau! ¡El calabacín blanco a la parmesana es una idea genial! Su suave sabor y textura combinan a la perfección con la rica salsa de tomate y el queso fundido, y resulta más ligero y fresco que la berenjena a la parmesana tradicional. Sobre todo ahora que se acerca la temporada de calabacín en Ternopil, esta será una excelente manera de aprovechar los productos frescos.

Aquí tienes una receta para ayudarte a preparar este maravilloso plato:

Calabacín Blanco a la Parmesana: Un Clásico Fácil de Verano 🥒🧀
Este plato es una exquisitez horneada en capas, donde el calabacín sustituye a la berenjena, lo que resulta en un plato más ligero, cremoso y sabroso.

Ingredientes:

2 calabacines grandes (aprox. 1-1,2 kg) blancos o verdes claros
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal y pimienta negra recién molida
Para la salsa de tomate:
1 cucharada de aceite de oliva
1 cebolla mediana, finamente picada
2-3 dientes de ajo, machacados
1 lata (aprox. 800 g) de tomates enlatados pelados y picados (o tomates en puré)
1 cucharadita de orégano seco
1/2 cucharadita de albahaca seca
1/2 cucharadita de azúcar (para equilibrar la acidez de los tomates)
Sal y pimienta negra recién molida

Para la cobertura:
200 g de queso mozzarella, rallado o en lonchas finas (si es vegano, use mozzarella vegana)
50 g de queso parmesano rallado (se puede omitir o sustituir por parmesano vegano)
Hojas de albahaca fresca, picadas
Opcional: 1/4 taza de pan rallado (si desea una salsa más cremosa y espesa o más crujiente) Instrucciones:

Preparar el calabacín:
Lavar el calabacín y cortarlo en rodajas de aproximadamente 0,5 cm de grosor.
Extender las rodajas en una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Rociarlas con 2 cucharadas de aceite de oliva y espolvorear con sal y pimienta.
Hornear en horno precalentado a 200 °C durante unos 15-20 minutos, o hasta que estén ligeramente blandas y doradas. Esto ayuda a eliminar el exceso de humedad e intensifica el sabor. Retirar del horno y reservar.
Preparar la salsa de tomate:

En una cacerola mediana, calentar 1 cucharada de aceite de oliva a fuego medio.
Añadir la cebolla picada y sofreír hasta que esté blanda (unos 5 minutos).
Añadir el ajo machacado y sofreír durante 1 minuto más hasta que desprenda aroma.
Verter la lata de tomates, añadir el orégano, la albahaca, el azúcar, la sal y la pimienta. Llevar a ebullición, reducir el fuego y cocinar a fuego lento durante 15-20 minutos hasta que la salsa espese ligeramente y los sabores se integren.
Preparación y horneado:

Precalentar el horno a 190 °C. Preparar una fuente de horno mediana (p. ej., 20×30 cm).
Extender una fina capa de salsa de tomate en el fondo de la fuente.
Colocar una capa de rodajas de calabacín fritas encima, superponiéndolas.
Espolvorear con una capa de mozzarella rallada y un poco de parmesano. Espolvorear con hojas de albahaca fresca.

Continuar colocando capas: salsa de tomate, calabacín, quesos y albahaca hasta que se acaben todos los ingredientes. Cubrir con la salsa y el queso. Si se usa pan rallado, espolvorear con queso por encima.
Hornear en horno precalentado durante 25-30 minutos o hasta que el queso esté dorado y burbujeante. Para servir:
Retirar del horno y dejar reposar de 5 a 10 minutos antes de servir para que las capas se endurezcan.
Servir caliente con pan fresco o una ensalada ligera

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