¡El truco genial que cambiará tu forma de cocinar la carne! 😋😋
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El truco genial: Cocción inversa
Este truco es especialmente efectivo para carnes más gruesas, como filetes, asados, pechugas de pollo o solomillo de cerdo. Garantiza que la carne se cocine uniformemente por dentro y tenga una corteza perfecta por fuera sin resecarse.
¿Qué es la cocción inversa?
En la cocina tradicional, primero se dora la carne para formar una corteza y luego se termina de cocinar a una temperatura más baja. La cocción inversa es justo lo contrario:
Cocción lenta a baja temperatura: Primero, la carne se calienta lentamente hasta alcanzar la temperatura interna deseada a muy baja temperatura en el horno (o utilizando el método sous vide). Esto garantiza una cocción extremadamente uniforme de borde a borde y que quede deliciosamente jugosa. Sellado final: Poco antes de servir, la carne se sella brevemente a temperatura muy alta (en sartén o a la parrilla) para crear una corteza dorada y crujiente (reacción de Maillard).
¿Por qué funciona tan bien? Cocción uniforme: La baja temperatura de cocción evita que las capas exteriores de la carne se cocinen demasiado mientras el interior aún está crudo. El resultado es un interior rosado o jugoso perfectamente uniforme.
Máxima jugosidad: Gracias a que la carne se cocina lenta y suavemente, sus jugos se conservan mejor.
Mejor corteza: La carne sellada al final sale del horno seca (la humedad ya se ha evaporado de la superficie), lo que permite una corteza mucho mejor que la carne húmeda y cruda.
Cómo usar el truco:
Para filetes (de aprox. 2-4 cm de grosor):
Preparación: El filete se cocina durante aprox. 1 minuto. Sacar del refrigerador 1 hora antes de cocinar para que alcance la temperatura ambiente. Secar bien con papel absorbente y sazonar generosamente con sal y pimienta.
Cocción lenta:
Precaliente el horno a temperatura muy baja, idealmente entre 90 °C y 130 °C (200 °F–275 °F). Cuanto más baja sea la temperatura, más uniforme será la cocción, pero también más larga será.
Coloque el filete sobre una rejilla colocada sobre una bandeja para hornear (para que circule el aire y recoja los jugos que gotean).
Cocine el filete hasta que la temperatura interna final deseada sea unos 5–10 °C inferior a la deseada. ¡Use un termómetro para carne!
Al punto (54–57 °C / 130–135 °F): Retire cuando alcance unos 49–52 °C.
Al punto (57–60 °C / 135–140 °F): Retire a unos 52–55 °C.
(El tiempo de cocción depende del grosor del filete, pero puede variar entre 30 minutos y 1,5 horas).
Reposo (opcional, pero recomendado): Retire el filete del horno y déjelo reposar de 10 a 15 minutos. La temperatura subirá ligeramente durante este tiempo (cocción de transición).
Freír:
Caliente una sartén de fondo grueso (idealmente de hierro fundido) a fuego muy alto hasta que empiece a humear. Añada un poco de aceite caliente (por ejemplo, aceite de canola o de cacahuete) a la sartén.
Coloque el filete en la sartén y cocínelo por cada lado durante 60-90 segundos, hasta que se forme una costra oscura y agradable. También puede añadir dientes de ajo, romero o mantequilla a la sartén y untar el filete con ellos.
Presentación: Corte el filete en rebanadas y consúmalo inmediatamente. No requiere más tiempo de reposo, ya que ya ha reposado en el horno.