El hígado es uno de los alimentos más nutritivos, aunque no a todos les gusta. A algunas personas les molesta su consistencia o apariencia, pero sería una pena eliminarlo por completo de la dieta. Es literalmente una fuente de vitaminas del complejo B, hierro y otros minerales que favorecen la formación de la sangre y el buen funcionamiento del sistema nervioso.
Si aprendes a preparar el hígado correctamente, descubrirás que queda tierno, jugoso y sabroso. Solo sigue unos sencillos pasos y en pocos minutos tendrás una cena rápida y saludable en la mesa.
Ingredientes
2-3 cucharadas de aceite (de girasol o de oliva)
500 g de cebolla
1 kg de hígado de res o ternera
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de comino molido
1 cucharadita de pimentón dulce
½ cucharadita de cilantro molido
Procedimiento paso a paso
Preparación de la cebolla
Cortar la cebolla en medias lunas. Calentar el aceite en una sartén honda y sofreír la cebolla hasta que se ablande y empiece a dorarse.
Limpiar el hígado
Retirar las membranas y las venas gruesas. Cortar en trozos más pequeños o en rodajas finas para que se frían rápida y uniformemente.
Mezclar la cebolla con el hígado
Añadir el hígado preparado a la cebolla, sofreír brevemente a fuego alto y mezclar.
Condimento
Espolvorear la mezcla con comino, pimentón y cilantro. Añadir sal y mezclar bien para distribuir las especias uniformemente.
Cocción corta
Tapar la sartén y reducir el fuego. En tan solo 5 minutos el hígado quedará tierno y jugoso. Consejos para un resultado perfecto
Para un sabor aún más delicado, puedes remojar el hígado en leche durante 30 minutos antes de freírlo.
Nunca lo cocines demasiado tiempo: una preparación rápida es clave para que quede tierno.
Prueba a darle un toque diferente con pimientos ahumados o picantes.
El puré de patatas, el arroz al vapor o el pan ligeramente tostado son excelentes como guarnición.